martes, 22 de septiembre de 2009

La Globalización




Lo económico inevitablemente, en el mundo de hoy, está ligado con todo lo que respecta a lo cultural. El consumo dirige los gustos y las orientaciones que la gente recibe, plasmando con fierro caliente su marca en la sociedad. La globalización es espontánea. Para poder comprender en su totalidad el fenómeno, hay que analizar profundamente la historia de la sociedades.

Uno de los antecedentes más primitivos de la globalización se encuentra en 1494. España y Portugal, en el contexto del mercantilismo, deciden repartirse el mundo en el Tratado de Tordesillas. Este tratado fue una de las primeras representaciones del dominio "oficial" del mundo, que claramente se fue potenciando en el tiempo a medida que ocurrían los sucesos que fueron conformando los límites mundiales. España y Portugal, creyendose en ese momento los más poderosos, fueron perdiendo esa importancia y ese poder, quedando atrás en la batalla por el dominio del mundo. Pero la colonización fue un proceso crucial para las identidades de los países actuales. Gran parte de la cultura latinoamericana, por no decir toda, está mezclada con la cultura española. Una de las más fuertes caracteristicas de esto es la religión católica, que sufrió una poderosa fusión con las culturas originarias de América.

Como se mencionó anteriormente, España y Portugal perdieron importancia y fallaron en su tamaña empresa, debido a su excesiva confianza en el sistema mercantilista. Apareció el capital, como concepto clave en la nueva economía.
La burguesía comienza a tomar poder. El llamado natural de obtener riquezas se ve fuertemente potenciado por Las Cruzadas. El intercambio de bienes y la no producción son el orden de la economía. Lo comercialmente básico de obtención de riquezas.

Se establece una nueva forma de organizar el mundo. Los nuevos rostros del dominio son Francia e Inglaterra. Un nuevo periodo colonial, donde estas nuevas potencias, junto con otros países que buscan el poder, buscar ampliar sus territorios y riqueza en una fuerte continuación del periodo colonial. Guerra y sangre genera el capital. Inglaterra y Francia también llegan a Latinoamérica, plasmando parte de su moda en nuestra cultura. En nuestras colonias. Lo criollo se convierte en la mezcla más virtuosa de lo Europeo con lo Latinoaméricano. Su moda, su arquitectura, sus entretenciones, sus peinados, sus costumbres, su arte, su cultura se mezcla con lo nuestro, que se regocija en esa fastuosa e importante muestra de poder, sin tomar en cuenta la pérdida de lo realmente nuestro. Incluso nos llega su lado revolucionario. Nos "liberamos" de españa. Pasa así, en la mayor parte su tiempo, la época colonial.

LLegan las nuevas guerras en busca del poder. Los países Europeos se ven arremetidos por la destrucción de las batallas entre alianzas. La Primera Guerra Mundial azota el mundo. Aparece EE.UU., demostrando ser la verdadera potencia. Y se adueña de todo el capital, y así adquiere latinoamérica la cualidad de ser su "patio trasero". Nos endeudamos con el mundo. Así seguimos en la segunda guerra, donde nos vemos fuertemente afectados y cambiados economicamente con esas poderosas crisis dominó. Nos industrializamos en esos periodos. Y así, hasta la Guerra Fría, la segunda de las más poderosas marcas identitarias que quedan en nuestra piel. Lo EE.UU., lo poderoso se impregna en nosotros. Las dictaduras, avaladas por los de ese país nos llenan de "dicha estadounidense". Nos globalizamos a la economía neoliberal, y las nuevas tendencias globales.

Pasa ese periodo y tratamos de volver a nuestras raíces nativas. Durante la época de los 90' se ponen de moda los grupos folkloricos, lo criollo (que ya era nada más ni nada menos que una poderosa mezcla de lo nativo con lo europeo). Pero se nos pasa. LLegan los 2000. Aparecen las nuevas tecnologías, que nos llegan gracias a los nuevos tratados económicos con el mundo. La información cada vez se mueve más rápido, y de esa misma forma cambian nuestros gustos y nuestra forma de ser. Nos volvemos globalizados.

Hoy en día, la mayor parte de la gente no aprecia lo que verdaderamente son nuestras raíces, pero no podemos ni debemos olvidar nunca que todos lo procesos de globalización, son espontáneos. Algo inevitable, pero que le podemos poner parte de lo nuestro, nuestro toque latinoaméricano, que no es más que una buena mezcla de lo universal.



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